Saludos a todos aficionados a los mundos del rol y la aventura. Hoy os vengo a hablar del juego de la Matanza de Texas.
The Texas Chain Saw Massacre es un videojuego de terror basado en la mítica película dirigida por Tobe Hooper en 1974, una de las obras más influyentes y perturbadoras de la historia del género. El juego fue desarrollado principalmente por Sumo Nottingham en colaboración con Gun Interactive, compañía que además se encargó de su publicación y que ya contaba con experiencia dentro del terror multijugador gracias a Friday the 13th: The Game. Fue lanzado en agosto de 2023 para PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X/S y PC, proponiendo una experiencia de terror multijugador asimétrico en la que un grupo de jóvenes intenta escapar de Leatherface y su siniestra familia.
Una de las decisiones más interesantes de sus creadores fue no reproducir exactamente los acontecimientos de la película original. En lugar de controlar a Sally Hardesty y volver a vivir la historia que los aficionados ya conocían, el videojuego desarrolla unos acontecimientos anteriores, funcionando en cierta manera como una precuela de la película de 1974. De este modo, puede recuperar algunos de sus personajes y escenarios más reconocibles y, al mismo tiempo, introducir nuevas víctimas y miembros de la familia sin alterar directamente lo sucedido en la obra de Tobe Hooper.
La historia comienza con la desaparición de Maria Flores, una joven que se encontraba viajando por Texas y tomando fotografías de la región cuando desaparece sin dejar prácticamente ningún rastro. Las últimas pistas sobre su paradero conducen hacia una zona rural próxima a la pequeña localidad de Newt. Su hermana Ana, preocupada por lo sucedido y decidida a descubrir la verdad, emprende su búsqueda acompañada por varios amigos: Leland, Connie, Sonny y Julie. Lo que inicialmente parece una investigación para localizar a una persona desaparecida termina conduciendo al grupo hacia un territorio dominado por una familia de asesinos.
Los jóvenes acaban siendo capturados y, a partir de ese momento, su búsqueda se transforma en una desesperada lucha por sobrevivir. Despiertan prisioneros y heridos en un sótano, rodeados de habitaciones oscuras, herramientas, huesos y restos que permiten imaginar fácilmente qué clase de cosas han ocurrido allí. Ya no se trata únicamente de descubrir qué sucedió con Maria. Antes deben conseguir escapar con vida.
Es en este punto donde comienza realmente la experiencia del jugador. The Texas Chain Saw Massacre no posee una campaña narrativa tradicional, sino que utiliza esta historia como contexto para desarrollar sus partidas multijugador. Cuatro jugadores controlan a las víctimas mientras otros tres interpretan a diferentes integrantes de la familia. Los primeros deben ocultarse, buscar herramientas, abrir puertas, atravesar diferentes zonas de los escenarios y encontrar alguna vía de escape antes de ser descubiertos. Los segundos tienen justamente la misión contraria: localizarlos y evitar que puedan abandonar la propiedad.
Esta fórmula de cuatro contra tres es una de las características más interesantes del juego, porque modifica considerablemente la sensación habitual de otros títulos de terror asimétrico. Aquí no existe simplemente un gran asesino persiguiendo a varias víctimas. Leatherface es fundamental, pero no está solo. Junto a él encontramos personajes procedentes directamente de la película, como The Cook y The Hitchhiker, además del inquietante Grandpa, y otros creados específicamente para ampliar el universo de la familia, como Johnny y Sissy. Cada uno posee habilidades diferentes, de manera que las víctimas nunca tienen la sensación de estar escapando únicamente de Leatherface, sino de haber penetrado en un territorio completamente controlado por una familia de psicópatas.
Precisamente ahí se encuentra uno de los mayores aciertos del videojuego. Sus desarrolladores comprendieron que La matanza de Texas nunca fue únicamente Leatherface y su motosierra. Una parte fundamental de la película original estaba en su atmósfera: las interminables carreteras rurales, el calor sofocante, los campos aparentemente desiertos, los animales, los sonidos desagradables, la suciedad y aquella vieja casa perdida en mitad de ninguna parte. Todo transmitía la impresión de que los protagonistas habían llegado a un lugar donde nunca deberían haber entrado.
El videojuego consigue recuperar muy bien esa sensación. La recreación de los escenarios está extraordinariamente cuidada y la influencia de la película de 1974 aparece constantemente. La casa familiar, los sótanos, los cobertizos, los objetos fabricados con huesos y restos animales, los muebles, las paredes deterioradas y la iluminación reproducen aquella particular estética enfermiza que convirtió la película de Tobe Hooper en una experiencia tan desagradable como fascinante. Incluso durante las partidas a plena luz del día existe una sensación de peligro constante. El sol de Texas no proporciona seguridad; al contrario, refuerza la impresión de encontrarnos completamente aislados en un territorio hostil.
Este cuidado por la ambientación fue también uno de los aspectos que más destacó la crítica especializada cuando apareció el juego. La fidelidad hacia la película original, el diseño de los escenarios y especialmente el sonido fueron recibidos de forma muy positiva. La motosierra de Leatherface posee una presencia constante y puede escucharse desde diferentes zonas del escenario, convirtiéndose en una especie de advertencia de que el peligro se encuentra cerca, aunque no sepamos exactamente dónde. En términos generales, la recepción fue positiva aunque irregular, situándose sus valoraciones medias aproximadamente alrededor del notable. Algunas publicaciones fueron especialmente entusiastas, mientras otras señalaron problemas que resultaban difíciles de ignorar.
Entre sus aspectos más criticados se encontraba la limitada cantidad de escenarios disponibles inicialmente, algo especialmente importante en un videojuego cuya estructura obliga a repetir partidas continuamente. También se señalaron algunos problemas técnicos, dificultades relacionadas con el matchmaking y una curva de aprendizaje que podía resultar poco amigable durante las primeras horas. Sin embargo, probablemente la mayor oportunidad perdida se encuentre en la ausencia de una auténtica campaña para un jugador.
La propia historia de Maria y Ana Flores parecía perfecta para desarrollar una aventura narrativa de terror. Resulta fácil imaginar un juego en el que hubiéramos acompañado a Ana desde el comienzo de la investigación, recorriendo carreteras secundarias de Texas, siguiendo las fotografías y las últimas pistas dejadas por su hermana y acercándonos lentamente hacia la propiedad de la familia. Leatherface ni siquiera habría necesitado aparecer inmediatamente. Su existencia podría haberse insinuado durante las primeras horas mediante desapariciones, coches abandonados, testimonios extraños o el sonido distante de una motosierra. Poco a poco, la investigación habría terminado desembocando en el descubrimiento de aquella casa y de los horrores escondidos en su interior.
Pero ese no fue el camino elegido por sus desarrolladores. The Texas Chain Saw Massacre es, ante todo, un videojuego multijugador y debe valorarse como tal. Dentro de esa propuesta funciona bastante bien. Las primeras partidas pueden llegar a ser realmente angustiosas cuando todavía desconocemos la distribución de los escenarios y no sabemos exactamente dónde se encuentran las salidas. Avanzar lentamente por un sótano mientras escuchamos una motosierra al otro lado de una pared consigue generar una tensión considerable. Incluso después de evitar a Leatherface, sabemos que todavía existen otros miembros de la familia recorriendo la propiedad y que cualquiera de ellos puede descubrirnos.
Personalmente, considero que estamos ante un juego notable, que podría situarse alrededor de un 7 o un 7,5 sobre 10 si lo valoramos exclusivamente como experiencia multijugador. Su dependencia absoluta del juego online y la inevitable repetición de situaciones limitan bastante una propuesta que podría haber dado mucho más de sí. Sin embargo, si lo juzgamos por su capacidad para recrear el universo de la película original, la valoración tendría que ser considerablemente superior. En este terreno sus desarrolladores realizaron un trabajo magnífico.
The Texas Chain Saw Massacre entiende perfectamente que el verdadero terror de la película de 1974 no procedía solamente de un hombre enorme armado con una motosierra. Procedía de la sensación de aislamiento, de aquella familia completamente desquiciada y de la certeza de que sus víctimas habían penetrado accidentalmente en un mundo del que parecía imposible escapar. Cuando durante una partida escuchamos cómo Leatherface arranca su motosierra en algún lugar de la casa y comenzamos desesperadamente a buscar una salida, el videojuego consigue recuperar durante unos instantes aquella misma sensación. Hemos entrado en el territorio de la familia más siniestra de Texas y ahora solamente queda una cuestión por resolver: encontrar la manera de salir con vida.




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