Hoy he visto una de esas películas que podría catalogar como una autentica delicia visual. Una película que me recuerda mucho a las viejas películas de fantasía de los años 80 y 90. Un film de fantasía, con toques cómicos, que recrea un mundo fantástico ambientado en el contexto cultural histórico ruso. A decir verdad, el cine ruso histórico y fantástico medieval, tiene la frescura de autenticidad que ya no se ve en el politizado cine occidental. Sometido a la corrección política impuesta con calzador, y a la agenda 2030 globalista. Gracias a ello la inmensa mayoría de pelis de cine histórico ruso que veáis, tienen un lago que las hace especial en la actualidad. En parte, es como retroceder al cine fantastico de los 90 desde el presente. Una de ellas, es la que vamos a tratar a continuación. Película del 2021 llamada: El último guerrero: las raíces del Mal.
En realidad se trata de una saga de tres películas de fantasía medieval. la primera es del 2017, y tenía el título de: el último guerrero. La segunda es: el último guerrero las raíces del mal, del 2021. Y la última: el último guerrero el mensajero del mal.
De la que vamos a hablar es de la segunda de la saga. Dirigida por Dmitriy Dyachenko, la peli posee precisamente ese espíritu fantástico medieval con buenas dosis de folklore ruso del que hablábamos al inicio. Estrenada en 2021, la pelí continúa la historia del improbable héroe Iván y expande el universo fantástico de Belogorie (primera peli) con una ambición mayor y un tono que oscila entre la comedia y la épica de cuento tradicional.
Dyachenko, que ya había marcado el estilo de la primera entrega, dirige aquí con mayor confianza y mas fuerza visual. Su cine tiene algo de espectáculo familiar, pero también una ironía muy rusa: los héroes se quejan, los villanos tienen momentos absurdos y las situaciones épicas suelen romperse con un chiste inesperado. Bajo su dirección, la fantasía no se vuelve solemne; siempre hay una sensación de juego, como si los personajes supieran que forman parte de una leyenda que puede reescribirse.
La historia retoma a Iván, interpretado por Viktor Khorinyak, instalado en el reino mágico pero todavía inseguro de su papel como héroe. A su lado están Vasilisa, encarnada por Mila Sivatskaya, y un grupo de aliados que incluye versiones reinterpretadas de figuras del folclore eslavo. Entre ellas destaca la Baba Yaga de Elena Yakovleva, menos aterradora que en los cuentos clásicos y mucho más sarcástica, y el carismático Koschéi, que aporta esa ambigüedad moral tan propia de las leyendas. La química del reparto sostiene la película: cada personaje parece moverse entre el arquetipo y la parodia, lo que crea un tono muy particular, cercano al cuento pero con sensibilidad moderna.
El motor del relato es el regreso de una amenaza antigua que obliga a los protagonistas a viajar al pasado para descubrir el origen del mal que acecha a todo el reino / mundo de Belogorie. Ese viaje no es solo físico, sino también mítico: la película se sumerge en los tiempos en que surgieron los héroes legendarios y revela que las raíces de los conflictos actuales están enterradas en la memoria de ese mundo. En ese sentido, el film funciona como una exploración de la identidad y del destino, planteando la pregunta de si los héroes nacen o se construyen.
Uno de los rasgos más atractivos de la película es su profunda conexión con la mitología eslava. Personajes como la ya mencionada Baba Yaga, Koschéi el Inmortal o los bogatyres provienen directamente de los cuentos tradicionales, pero la película los reimagina con humor y cercanía. En lugar de presentar el folclore como algo distante o solemne, lo convierte en un espacio vivo donde los héroes discuten, se equivocan y evolucionan. Esa reinterpretación hace que el espectador, incluso sin conocer la tradición eslava, sienta que está descubriendo un mundo antiguo contado con un lenguaje actual.
Visualmente, la película refuerza esa sensación de cuento vivo gracias a un rodaje que combinó estudios en Moscú con paisajes naturales de Rusia, especialmente bosques y regiones montañosas que aportan una atmósfera casi pictórica. Los escenarios —aldeas de madera, lagos envueltos en niebla, fortalezas y bosques profundos— parecen sacados de ilustraciones clásicas de cuentos, pero están filmados con una energía cinematográfica moderna. El uso de efectos digitales se mezcla con maquillaje y prótesis prácticas, lo que da a las criaturas y personajes un encanto artesanal que encaja con el tono de fábula. Y esta es una de las cosas que mas destacaría de la película, razón en parte, por la cual me recuerda al cine de los 90.. muchos monstruos y seres fantásticos que aparecen, no están creados de forma digital, sino con las viejas mascaras de lates de toda la vida, que daban un realismo especial al cine de aquellos años.
Entre las curiosidades que rodean la producción, destaca el hecho de que la película fue un gran éxito en taquilla rusa, consolidando la saga como una de las franquicias fantásticas más populares del país. Parte del diseño visual se inspiró en ilustraciones del siglo XIX de cuentos rusos, lo que explica la estética que combina lo luminoso y lo inquietante. Además, algunas fases de rodaje se solaparon con la tercera entrega, permitiendo mantener continuidad en el mundo y en los personajes. También resulta interesante el contraste deliberado entre el entorno medieval y el humor contemporáneo, con bromas y referencias modernas que refuerzan la idea de que Iván es un visitante entre dos mundos.
Al final, Las raíces del mal se siente como el capítulo central de una trilogía que crece junto a sus personajes. Tiene más escala que la primera parte, se atreve a oscurecer algunos aspectos del cuento y profundiza en el pasado mítico de su universo, pero sin perder el tono cálido y familiar que define la saga. Es, en esencia, una historia sobre la memoria, la amistad y el peso de las leyendas, narrada con la ligereza de quien todavía cree que los cuentos pueden cambiar el destino.
En realidad no puedo mas que recomendaros la película, especialmente si sois aficionados al mundo de la fantasía medieval, o directamente si os gusta el folklore ruso. Creo que no os va a defraudar.. quizás como punto negativo, destacaría su larga duración, ya que en algunos momentos de la parte central final, puede resultar algo aburrida y pesada. Cosa que no eclipsa el resultado final de una película maravillosa, mucho más a día de hoy y con el cine que se hace. No os contaré mucho del cuento, ya que lo suyo, como en toda buena aventura, es que lo valláis descubriendo según se avance en la aventura..































