sábado, 20 de junio de 2026

Dear no Go del 2011.. Una película que rinde culto a la explotación motera de los años 70

Hay películas que intentan parecerse a los clásicos y hay otras que parecen haber escapado directamente de otra época. Dear God No! pertenece a esta segunda categoría. Estrenada en 2011 y escrita, producida y dirigida por James Bickert, la película es un ejercicio de arqueología cinematográfica tan apasionado como excesivo, una obra concebida para recrear hasta el último detalle la experiencia de aquellas producciones de explotación que llenaban los autocines y las salas de barrio durante los años setenta.

La historia comienza con una banda de motoristas forajidos conocida como The Impalers. Después de un violento enfrentamiento con una banda rival, los moteros continúan su ruta de destrucción por las carreteras del sur de Estados Unidos. Lo que parece una simple película de motoristas pronto se transforma en algo mucho más extraño. La banda termina refugiándose en una aislada cabaña en medio del bosque donde vive el misterioso doctor Marco, un antropólogo caído en desgracia que esconde secretos terribles en su sótano. A partir de ese momento, la película mezcla sin ningún pudor moteros asesinos, científicos nazis, experimentos prohibidos, monstruos salvajes, psicodelia, sexo, violencia y toneladas de sangre falsa. La lógica narrativa importa poco; lo esencial es la sensación de estar viendo una cinta perdida de 1974 encontrada por casualidad en un viejo cine de carretera.

El principal responsable de semejante locura es James Bickert, un cineasta independiente de Georgia obsesionado desde joven con el cine de explotación, el horror de bajo presupuesto y las producciones más marginales de la historia del cine estadounidense. Bickert ha citado en diversas ocasiones su admiración por directores como Russ Meyer, John Waters, Jack Hill o Roger Corman, figuras fundamentales del cine independiente y exploitation. Esa influencia se percibe en cada fotograma de Dear God No!, una película que no busca modernizar el género sino reproducirlo con absoluta fidelidad.

Uno de los aspectos más sorprendentes del film es que fue rodado íntegramente en película de 16 mm en Atlanta, Georgia, durante el otoño de 2010. En una época en la que casi todas las producciones independientes utilizaban cámaras digitales, Bickert decidió trabajar con celuloide para obtener el mismo grano, la misma textura y las mismas imperfecciones que tenían las películas de explotación originales. Además, los efectos especiales fueron realizados de manera práctica, sin recurrir prácticamente a imágenes generadas por ordenador. El resultado es una imagen rugosa, sucia y envejecida que engaña al espectador hasta el punto de parecer una auténtica producción olvidada de hace cincuenta años. 

El reparto está encabezado por Jett Bryant en el papel de Jett, el líder de los Impalers. Bryant encarna perfectamente al antihéroe brutal y amoral propio de este tipo de cine. A su lado encontramos a Madeline Brumby como Edna, una joven atrapada en el horror que se desarrolla en la cabaña, y a Paul McComiskey interpretando al perturbador doctor Marco. El propio James Bickert aparece también delante de las cámaras interpretando a uno de los miembros de la banda, una costumbre muy habitual en las producciones independientes de bajo presupuesto donde todo el equipo termina desempeñando múltiples funciones.


La producción tuvo una historia tan accidentada como la película. Bickert desarrolló la idea junto a sus colaboradores Shane Morton y Nick Morgan prácticamente desde el patio trasero de su casa. El presupuesto era tan reducido que el equipo llegó a quedarse sin dinero antes de finalizar la postproducción. Para completar el proyecto recurrieron a una campaña de Kickstarter que consiguió recaudar los fondos necesarios para terminar la película y llevarla a los festivales.

Lo más interesante de Dear God No! es que no intenta ser una versión elegante o irónica del cine grindhouse, como hicieron películas más conocidas de comienzos de siglo. Mientras otras producciones utilizaban la estética setentera con cierta distancia o nostalgia, Bickert abrazó por completo la brutalidad, la incorrección política y el mal gusto característicos de aquellas películas. Yo diría que lo consigue con bastante buen acierto, pues aun cuando realmente la película puede que no sea para todos los gustos, rozando en algunos momentos el mal gusto y la violencia extrema. Si que por otro lado consiguen  llevar al espectador plenamente a aquellas películas de explotación de los años 70. 

A mi me ha sorprendido.. No esperaba encontrarme algo semejante a esto, y cuando termine de verla, quedé con un buen sabor de boda. Es cutre, con malas actuaciones, pésimos efectos especiales, pero tiene ese sabor de boca original y autentico que tenían esas viejas películas. 

Entre las curiosidades más llamativas destaca el hecho de que el cartel oficial fue diseñado por el célebre ilustrador de cine de culto Tom Hodge. También resulta llamativo que la película terminara convirtiéndose en una pequeña obra de culto dentro del circuito de festivales especializados, llegando a obtener premios y reconocimientos en certámenes dedicados al cine independiente y de explotación. Su éxito entre los aficionados llevó a Bickert a desarrollar posteriormente una especie de continuación espiritual titulada Frankenstein Created Bikers, que expandía aún más ese universo de motoristas, monstruos y locura grindhouse.

Vista hoy, Dear God No! es una experiencia difícil de recomendar al público general. Su violencia extrema, sus escenas de explotación sexual y su absoluta falta de corrección pueden resultar insoportables para muchos espectadores. Sin embargo, para los amantes del cine de culto representa algo cada vez más raro: una película realizada con auténtica pasión por un género olvidado. No es una obra maestra ni pretende serlo. Es, más bien, un homenaje salvaje, imperfecto y profundamente sincero a una época en la que el cine independiente se atrevía a ser vulgar, ofensivo y completamente libre. Y precisamente por eso sigue teniendo un lugar especial dentro del panorama del horror underground contemporáneo.

Yo os recomendaría esta película sin dudarlo, especialmente si os gusta el cine de aquellos años.. Películas de moteros, terror cutre, explotación nazi, escenas sexuales violentas y crudas, arte bizarro.. escenas que desde el presente son incomprensibles que se rodaran en el cine, y que a día de hoy, resultarían imposible que se realizaran en una película sin la correspondiente censura por parte de la nueva inquisición woke. 

sábado, 30 de mayo de 2026

Los mundos de Conan

Hoys dejo, y recomiendo, un interesante canal que profundiza en los mapas y tierras de los mundos de fantasía. Concretamente los dos videos que tiene referidos al Conan de Howar, son de lo mas interesantes. 

 

El factor extraterrestre de 1978

Saludos, queridas criaturillas de la noche. Bienvenidos una vez más al castillo de vuestro hombre lobo favorito. Esta noche mi encantadora acompañante y yo hemos desempolvado una auténtica reliquia del cine fantástico para compartirla con todos vosotros. Apagad las luces, preparad las palomitas y acompañadnos en un viaje a los confines más extraños de la ciencia ficción de serie B, porque hoy vamos a hablar de El Factor Extraterrestre, una pequeña joya de culto estrenada en 1978.

Para comprender esta película hay que viajar hasta finales de los años setenta. Mientras Hollywood celebraba el éxito descomunal de Star Wars y las grandes producciones de ciencia ficción comenzaban a conquistar las taquillas de todo el mundo, lejos de los estudios millonarios y de los focos de la industria, un apasionado del cine fantástico llamado Don Dohler perseguía un sueño mucho más humilde. No disponía de grandes presupuestos ni de equipos profesionales, pero sí contaba con algo que muchas veces vale más que el dinero: una enorme pasión por los monstruos, los extraterrestres y aquellas películas fantásticas que habían llenado los autocines estadounidenses durante las décadas de los cincuenta y los sesenta.

Antes de ponerse detrás de una cámara, Dohler era conocido entre los aficionados gracias a una revista llamada Cinemagic, dedicada a enseñar cómo crear efectos especiales caseros, construir maquetas y fabricar monstruos con materiales al alcance de cualquiera. Representaba a la perfección el espíritu del cine amateur norteamericano, la idea de que con suficiente imaginación era posible convertir cualquier garaje en un estudio cinematográfico.

Cuando decidió rodar su primera película apenas contaba con unos pocos miles de dólares. Una cantidad ridícula incluso para aquella época. Sin embargo, lejos de abandonar la idea, reunió a familiares, amigos y vecinos para sacar adelante un proyecto que parecía condenado al fracaso. Todos aportaron algo: localizaciones, vehículos, vestuario, tiempo o simplemente entusiasmo. Y fue precisamente ese entusiasmo el que acabaría dando forma a The Alien Factor.

El rodaje se desarrolló principalmente en Maryland, especialmente en los alrededores de Baltimore y Perry Hall. Los bosques que aparecen en la película son bosques reales de la zona. Las carreteras, las casas y muchos de los escenarios pertenecían a personas cercanas al director. Algunas secuencias incluso se rodaron en propiedades privadas adaptadas de forma improvisada para servir como decorados. Lo que para otros habría sido una limitación terminó convirtiéndose en una de las señas de identidad de la película.

La historia recupera el sabor clásico de aquellas producciones de monstruos que tantos buenos momentos dieron a los aficionados del fantástico. Todo comienza cuando una nave espacial se estrella cerca de una pequeña comunidad rural. Del accidente escapan varias criaturas alienígenas extremadamente peligrosas que pronto comienzan a sembrar el terror entre los habitantes de la zona. Mientras la policía intenta comprender qué está ocurriendo y las muertes empiezan a acumularse, aparece un misterioso hombre llamado Ben Zachary, que parece conocer el origen de las criaturas y podría ser la única esperanza para detenerlas.


Lo interesante es que estos extraterrestres no son invasores que pretenden conquistar la Tierra. En realidad son animales fugados de una especie de zoológico espacial. Una idea bastante original para la época y que otorgaba a la película una personalidad propia frente a otras producciones similares.

Pero si hay algo que los aficionados recuerdan especialmente de The Alien Factor, son sus monstruos. Don Dohler quería ofrecer al público criaturas variadas y visualmente impactantes pese a las limitaciones económicas. Así nacieron el Inferbyce, el Zagatile y el Leemoid, tres seres completamente distintos que fueron creados mediante una combinación de maquillaje artesanal, trajes de goma y animación stop-motion. Hoy pueden parecer rudimentarios, pero en su momento representaban un esfuerzo enorme para una producción realizada prácticamente sin recursos.

De hecho, una de las anécdotas más curiosas es que gran parte del material se había rodado varios años antes de que la película llegara finalmente a estrenarse. Los problemas económicos y las dificultades para encontrar distribución hicieron que el proyecto permaneciera terminado durante bastante tiempo antes de ver la luz en 1978. Para Dohler aquello fue una auténtica odisea, pero también la recompensa a años de trabajo y perseverancia.

Cuando la película llegó al público, la crítica no fue precisamente amable. Muchos periodistas señalaron la escasez de medios, las interpretaciones poco profesionales y unos efectos especiales que quedaban muy lejos de los estándares de Hollywood. Sin embargo, ocurrió algo que suele suceder con ciertas películas de serie B. Allí donde los críticos veían defectos, los aficionados comenzaron a encontrar encanto. Poco a poco la película fue ganando seguidores que apreciaban precisamente aquello que la hacía diferente: su honestidad, su imaginación y la evidente pasión que desprendía cada fotograma.

Con el paso de los años, The Alien Factor terminó convirtiéndose en una auténtica película de culto dentro del cine fantástico independiente estadounidense. Hoy muchos la consideran una obra imprescindible para entender el fenómeno del cine regional norteamericano y el espíritu del "hazlo tú mismo" aplicado al género fantástico.

En cuanto a España, no existen demasiados datos sobre un estreno cinematográfico importante. Lo más probable es que llegara a nuestro país a través del mercado doméstico durante los años dorados de los videoclubes. Aquellas estanterías repletas de portadas llamativas fueron la puerta de entrada para cientos de películas de terror y ciencia ficción de bajo presupuesto. Es muy posible que más de un aficionado descubriera El Factor Extraterrestre gracias a una carátula colorida escondida entre decenas de cintas VHS.

Vista hoy, casi medio siglo después de su estreno, la película funciona como una auténtica cápsula del tiempo. Nos recuerda una época en la que un grupo de amigos podía reunirse durante los fines de semana, construir monstruos en un garaje y convertir una idea aparentemente imposible en una película real. Quizá por eso sigue despertando simpatía entre los amantes del fantástico. Porque más allá de sus limitaciones técnicas, The Alien Factor representa algo muy especial: el triunfo de la imaginación sobre el presupuesto y la demostración de que la pasión puede llegar mucho más lejos que el dinero.

Y ahora, criaturillas, decidnos en los comentarios si vosotros también llegasteis a encontrar esta curiosa película en algún videoclub perdido de vuestra infancia o si acabáis de descubrirla esta noche en el castillo. Hasta entonces... mantened las puertas cerradas, porque nunca se sabe cuándo puede estrellarse una nave espacial en el bosque más cercano.

domingo, 19 de abril de 2026

Locura sangrienta de 1984

Silent Madness , o Locura sangrienta, como se conoció en España, es una película slasher de 1984. La película está dirigida por Simon Nuchtern e interpretada por Belinda Montgomery, Viveca Lindfords, Sydney Lassick, David Greenan, entre otros. Fue estrenada el 15 de septiembre de 1984 y lanzada en VHS el 8 de marzo de 1985.

En líneas generales la película nos cuenta como un fallo en el registro de un manicomio hace que un perturbado mental llamado Howard Johns se escape. Este loco ya había matado anteriormente a su esposa y volverá a asesinar en breve. Esta vez sus víctimas serán unos adolescentes que pasan las vacaciones en el campo. Mientras tanto, la doctora Gilmore -la doctora que trataba a Johns  desea encontrarlo, cosa a la que los demás internos y el personal de la institución se oponen. Un guion bastante nulo y muy poco trabajado, aun cuando seguramente para el contexto de los años 80, sería "original". 

Bajo mi punto de vista una película perfectamente pasable a la que no os recomiendo que dediquéis tiempo. A no ser, eso si, que seáis fans absolutos del genero slasher, y amantes del cine de serie B antiguo. 



viernes, 3 de abril de 2026

Museos de fantasía medieval.

Me encantan estas chorradas de supuestos museos en los que se muestran figuras representando tiempos de fantasía heroica medieval. Aquí vemos un dragon rodeado de oro y esqueletos de aventureros, los cuales a buen seguro se adentraron en las mazmorras en busca del tesoro que guardaba el gigantesco saurio. 

Algo que me recuerda a una aventura de rol que jugué en el pasado, dentro del universo de Vikingos Rune Quest. Una aventura que consistía en recuperar un tesoro que un grupo de navegantes extraviados tras una tormenta, encontraban en una isla abandonada del norte de Inglaterra. El problema es que dicho tesoro estaba custodiado por un dragón. 



jueves, 2 de abril de 2026

Stone Fang.. música metal estilo King Diamond

Hace relativamente poco os traía un articulo de un grupo llamado Demon Speel, una banda inspirada en la música de Mercyful Fate. Ok, pues hoy os traigo una nueva recomendación, y si, nuevamente se trata de una banda inspirada en la música de King Diamond. El nombre de este grupo es el de Stone Fang.

El grupo es un proyecto de un solo componente original de los EEUU. Parece ser, que se trata de un proyecto casero de Metas (único componente). Hasta la fecha, y habiéndose formado en el año 2022, tienen dos trabajos. Su primer ep llamado .. Into the baneful fog del 2023, y un segundo trabajo del 2024 llamado A demostration of soul power.

El estilo de la banda es un heavy metal clásico de los años 80, muy influenciado, en su aspecto positivo por los trabajos de King Diamond. A mi me ha gustado bastante, y os recomiendo encarecidamente que le deis una oportunidad a sus discos, especialmente si, como me pasa a mi, sois aficionados y fanáticos del universo musical creado por el cantante danés.

Visitando un museo de fantasia medieval





Humungous de 1982.. uno de los primeros slashers, que ha sido olvidado en la actualidad

Hoy os traigo una película, que pasa por ser un clásico de aquellos tiempos oscuros y remotos años 80. Una película no muy conocida en líneas generales, pero cuya portada o nombre, a buen seguro más de uno habrá visto sin ninguna duda en distintas publicaciones de cine terrorífico de los años 80. Estoy hablando de la película de 1982, Homungous..

Lo cierto es que yo mismo vi esta película hace muchísimo tiempo, y como era de esperar, la había olvidado. Periódicamente por alguna u otra razón veo su portada en redes sociales, y entonces recuerdo el film, prometiéndome a mi mismo verla de nuevo. Bien, pues ayer fue ese día.. haha

La película Humongous es uno de esos títulos que quedaron atrapados en la ola del cine slasher de principios de los años ochenta, una época marcada por el éxito de propuestas como Viernes 13 y el auge del terror juvenil de bajo presupuesto. Dirigida por el cineasta canadiense Paul Lynch, la cinta se rodó a comienzos de la década y tuvo su estreno alrededor de 1982, aunque su producción se remonta a 1981, lo que explica su estética tan característica de finales de los setenta y primeros ochenta: grano visible, iluminación naturalista y una puesta en escena cruda y directa.


La historia, es sencilla pero eficaz dentro de su género, sigue a un grupo de jóvenes que, tras un accidente marítimo, quedan varados en una isla aparentemente desierta. Pronto descubren que no están solos: un ser deforme y salvaje (resultado de un pasado traumático) acecha el lugar. Este planteamiento, aunque hoy pueda parecer predecible por la saturación de películas y situaciones similares, en aquellos años 80 a estrenar, no lo era tanto. Incluso me atrevería a decir que era una novedad creíble dentro de la sociedad norte americana y sus costumbres. Por eso los slasher daban miedo, porque era posible que ocurriera en algún campamento, granja aislada, o cabaña perdida en el bosque de la America central y rural. 

El reparto está compuesto principalmente por actores poco conocidos en el circuito internacional, algo habitual en este tipo de producciones. Entre ellos destacan Janit Baldwin, Janet Julian y David Wallace, quienes aportan interpretaciones funcionales, más centradas en sostener la tensión narrativa que en desarrollar personajes complejos. Esta falta de grandes nombres contribuyó, por un lado, a mantener bajo el presupuesto, pero también a limitar el alcance comercial de la película.

La película se rodó en distintas localizaciones naturales de Canadá, especialmente en zonas costeras y boscosas de Ontario, lo que dota al film de una atmósfera particularmente opresiva y realista. Lejos de los decorados artificiales, el entorno juega un papel fundamental: la isla, la cual se convierte en un personaje más, reforzando la sensación de aislamiento ante el peligro que define la trama.


En cuanto a la recepción crítica, Humongous no logró destacar especialmente. Fue recibida con opiniones mayoritariamente tibias o negativas, siendo catalogada como una obra derivativa dentro del género slasher. Muchos críticos señalaron su similitud con otras películas más exitosas de la época, así como ciertas carencias en el desarrollo narrativo y la construcción del suspense. Sin embargo, con el paso del tiempo ha adquirido cierto estatus de culto entre aficionados al terror clásico, precisamente por su estética cruda y su carácter representativo de una era muy concreta del cine de género. Y es que en el fondo las críticas tienen razón. Vista desde el presente Humungous no es una buena película. carece de un guion atractivo, agil en su desarrollo, y peca demasiado de escenas oscuras en las que prácticamente no se puede ver nada. Lo cierto es que desde el presente, Humongous es un film pasable, interesante solo por el peso tiempo, y la nostalgia de ver cine de terror antiguo de una época que ya no regresará. 

Entre las curiosidades que rodean la película, destaca su problemática distribución: en varios países sufrió cortes o pasó desapercibida debido a la saturación del mercado de terror en aquellos años. Además, el diseño del “monstruo” (más sugerido que mostrado en detalle)  responde tanto a decisiones estilísticas como a limitaciones presupuestarias, lo que, paradójicamente, contribuye a aumentar la inquietud en algunas escenas. También es interesante notar que el prólogo del film, que presenta el origen del antagonista, es considerablemente más oscuro y perturbador que el resto de la historia, algo que ha sido señalado como uno de sus elementos más memorables.

En definitiva, Humongous no es una obra maestra ni pretendía serlo, pero sí constituye un ejemplo bastante puro del cine de terror de su tiempo: directo, imperfecto y, en cierto modo, fascinante para quienes disfrutan explorando los rincones menos conocidos del género, en un tiempo donde todo este tipo de arte, se estaba creando y abriendo paso las generaciones que llegarían posteriormente. 

domingo, 22 de marzo de 2026

Por fin vi Monster Island del 2024. Un intento de regresar al cine de los 70/80

Hoy os traigo una película del 2024. Una película estrenada en el festival de Sitges de ese mismo año, y que fue rodada a lo largo del 2023 en Indonesia. Yo vi el trailer de la misma hace algunos años, y quedé enganchado a su propuesta, pues las imágenes y la psinopsis me recordaban mucho a la gran película de La Isla de los hombres peces de 1979. Un film que todos los que ya mas o menos me seguís, sabéis que admiro y disfruto como pocos. 

Creo que la peli, la cual por cierto no he podido verla hasta ya entrado en 2026. Se puede encontrar en algunas plataformas de pago. Su título para el mundo anglosajón, es el de Monster Island, aunque también la podéis encontrar con su titulo original de Oran Ikan.

La peli se presenta como una de esas raras propuestas que parecen surgir de otra época del cine, una donde el espectáculo no dependía tanto del presupuesto como de la atmósfera, la imaginación y cierto gusto por lo artesanal. La película, dirigida por el cineasta indonesio Mike Wiluan, se sitúa en pleno conflicto de la Segunda Guerra Mundial y arranca con una premisa tan sencilla como efectiva: dos enemigos irreconciliables, un soldado japonés y un prisionero británico, sobreviven a un naufragio y acaban atrapados en una isla remota del Pacífico. Allí, sin embargo, descubren que su guerra personal carece de sentido frente a una amenaza mucho más primitiva y aterradora.

El rodaje tuvo lugar principalmente en Indonesia, en enclaves naturales como Sukabumi y el geoparque de Ciletuh, espacios que aportan una sensación de aislamiento y crudeza difícil de replicar en estudio. Esa decisión de filmar en localizaciones reales se percibe en cada plano: la humedad, la densidad de la vegetación y la sensación de encierro natural se convierten en parte esencial del relato. Wiluan, que ya había dirigido películas como Buffalo Boys y Motel Melati, demuestra aquí su afinidad por el cine de género y, especialmente, por ese espíritu del cine de aventuras y monstruos de mediados del siglo XX. No es casual que la película respire influencias de clásicos como Predator, la ya citada isla de los hombres peces, o incluso de la mítica Creature from the Black Lagoon, tanto en su estructura como en su criatura central.

Los protagonistas, interpretados por Dean Fujioka y Callum Woodhouse, sostienen prácticamente todo el peso dramático de la historia. Su relación, marcada inicialmente por la desconfianza y el resentimiento, evoluciona hacia una alianza forzada en la que el instinto de supervivencia supera las barreras culturales y políticas. Aunque sobre el papel esta dinámica ofrece un gran potencial dramático, varias críticas han señalado que la película apenas profundiza en ella, optando por un desarrollo más funcional que emocional.

Uno de los aspectos más llamativos de Monster Island es su apuesta por los efectos prácticos, algo que se agradece realmente. La criatura, inspirada en el folclore del sudeste asiático (el llamado “hombre pez”) está construida mediante prótesis y trabajo físico, lo que le otorga una presencia tangible en pantalla. Esta elección ha sido un acierto, y será celebrada por los amantes del cine clásico de terror, que veran en ella un guiño a una forma de hacer cine cada vez menos habitual. 


La película inició su recorrido en festivales internacionales, incluyendo su paso por el Festival Internacional de Cine de Tokio, antes de llegar a circuitos más amplios y plataformas especializadas en cine de género como Shudder. Su distribución fue modesta, acorde con su naturaleza independiente, y nunca aspiró a competir con grandes producciones, sino más bien a encontrar su público en nichos concretos.

En cuanto a la recepción, Monster Island ha generado opiniones divididas. Por un lado, hay quienes valoran su honestidad y su carácter de homenaje al cine pulp, destacando su ritmo ágil, su atmósfera y su fidelidad a los códigos del género. Por otro, no han faltado críticas que apuntan a la falta de profundidad narrativa, a personajes poco desarrollados y a una sensación general de ligereza que impide que la película deje una huella más duradera. En términos de impacto, no se puede hablar de un gran éxito ni comercial ni mediático; más bien ha transitado de forma discreta por el panorama audiovisual, aunque con cierta aceptación dentro del público aficionado al terror y a las criaturas clásicas.

Y es aquí donde entramos en una crítica por mi parte.. la película no está mal, se puede ver, y os gustará a todos los que sois aficionados al cine de monstruos de los años 80 y 90. Especialmente si os molaron las películas ya citadas de la isla de los hombres peces o el monstruo de la laguna negra. La admósfera y los paisajes son impresionantes, y el hombre pez, también me parece una pasada.. ¿donde fracasa entonces?.. en su guion y en la profundidad de la historia. 

A mi modo de ver, la historia es extremadamente simple, yo esperaba mucha mas trama, mucho más argumento, y no fue así. En líneas generales la historia es terriblemente lineal y simple. No me gusto, incluso diría que me decepcionó. Resultándome inevitable compararla con la película de 1979 de Sergio Martino. Dándome cuenta con ello, del magnifico cine que se hacía en aquellos años, y de lo difícil que va a resultar recuperar todos esos guiones en la actualidad. 

En la película de Martino, nos encontramos con un guion surrealista y cargado de profundidad y elementos "mágico fantásticos" que hace de la peli una gozada.. Seguramente por ello es irrealizable a día de hoy. En Oran Ikan por el contrario nos encontramos con una historia que parece que te va a descubrir un misterio terrible que gira en torno a la Isla, la criatura, y la guerra.. y por el contrario, no llega nada. El porque de todo lo que esta pasando es bastante simple, a la vez que insuficiente, y poco trabajado a mi modo de ver.

Quizá ahí resida su verdadero valor. Monster Island no pretende reinventar nada, ni ofrecer una lectura compleja sobre la guerra o la condición humana, aunque roce esos temas. Su objetivo parece más humilde y, al mismo tiempo, más claro: recuperar el placer de contar una historia directa, casi primaria, en la que el ser humano se enfrenta a lo desconocido en su forma más literal. 

A mi sinceramente me ha defraudado, seguramente porque esperaba mucho de esta peli, y porque presuponía un regreso a los guiones fantásticos de terror de los años 80. Y no, no ha sido el caso. Se me quedó muy corta, y me decepcionó bastante.. una oportunidad perdida de recuperar aquellas viejas películas que a todos nos gustaron y asombraron en los años 70 y 80. Las cuales por otro lado, es posible que no fueran entendidas por las gentes del presente, con la mentalidad del presente.