domingo, 22 de marzo de 2026

P0r fin vi Monster Island del 2024. Un intento de regresar al cine de los 70/80

Hoy os traigo una película del 2024. Una película estrenada en el festival de Sitges de ese mismo año, y que fue rodada a lo largo del 2023 en Indonesia. Yo vi el trailer de la misma hace algunos años, y quedé enganchado a su propuesta, pues las imágenes y la psinopsis me recordaban mucho a la gran película de La Isla de los hombres peces de 1979. Un film que todos los que ya mas o menos me seguís, sabéis que admiro y disfruto como pocos. 

Creo que la peli, la cual por cierto no he podido verla hasta ya entrado en 2026. Se puede encontrar en algunas plataformas de pago. Su título para el mundo anglosajón, es el de Monster Island, aunque también la podéis encontrar con su titulo original de Oran Ikan.

La peli se presenta como una de esas raras propuestas que parecen surgir de otra época del cine, una donde el espectáculo no dependía tanto del presupuesto como de la atmósfera, la imaginación y cierto gusto por lo artesanal. La película, dirigida por el cineasta indonesio Mike Wiluan, se sitúa en pleno conflicto de la Segunda Guerra Mundial y arranca con una premisa tan sencilla como efectiva: dos enemigos irreconciliables, un soldado japonés y un prisionero británico, sobreviven a un naufragio y acaban atrapados en una isla remota del Pacífico. Allí, sin embargo, descubren que su guerra personal carece de sentido frente a una amenaza mucho más primitiva y aterradora.

El rodaje tuvo lugar principalmente en Indonesia, en enclaves naturales como Sukabumi y el geoparque de Ciletuh, espacios que aportan una sensación de aislamiento y crudeza difícil de replicar en estudio. Esa decisión de filmar en localizaciones reales se percibe en cada plano: la humedad, la densidad de la vegetación y la sensación de encierro natural se convierten en parte esencial del relato. Wiluan, que ya había dirigido películas como Buffalo Boys y Motel Melati, demuestra aquí su afinidad por el cine de género y, especialmente, por ese espíritu del cine de aventuras y monstruos de mediados del siglo XX. No es casual que la película respire influencias de clásicos como Predator, la ya citada isla de los hombres peces, o incluso de la mítica Creature from the Black Lagoon, tanto en su estructura como en su criatura central.

Los protagonistas, interpretados por Dean Fujioka y Callum Woodhouse, sostienen prácticamente todo el peso dramático de la historia. Su relación, marcada inicialmente por la desconfianza y el resentimiento, evoluciona hacia una alianza forzada en la que el instinto de supervivencia supera las barreras culturales y políticas. Aunque sobre el papel esta dinámica ofrece un gran potencial dramático, varias críticas han señalado que la película apenas profundiza en ella, optando por un desarrollo más funcional que emocional.

Uno de los aspectos más llamativos de Monster Island es su apuesta por los efectos prácticos, algo que se agradece realmente. La criatura, inspirada en el folclore del sudeste asiático (el llamado “hombre pez”) está construida mediante prótesis y trabajo físico, lo que le otorga una presencia tangible en pantalla. Esta elección ha sido un acierto, y será celebrada por los amantes del cine clásico de terror, que veran en ella un guiño a una forma de hacer cine cada vez menos habitual. 


La película inició su recorrido en festivales internacionales, incluyendo su paso por el Festival Internacional de Cine de Tokio, antes de llegar a circuitos más amplios y plataformas especializadas en cine de género como Shudder. Su distribución fue modesta, acorde con su naturaleza independiente, y nunca aspiró a competir con grandes producciones, sino más bien a encontrar su público en nichos concretos.

En cuanto a la recepción, Monster Island ha generado opiniones divididas. Por un lado, hay quienes valoran su honestidad y su carácter de homenaje al cine pulp, destacando su ritmo ágil, su atmósfera y su fidelidad a los códigos del género. Por otro, no han faltado críticas que apuntan a la falta de profundidad narrativa, a personajes poco desarrollados y a una sensación general de ligereza que impide que la película deje una huella más duradera. En términos de impacto, no se puede hablar de un gran éxito ni comercial ni mediático; más bien ha transitado de forma discreta por el panorama audiovisual, aunque con cierta aceptación dentro del público aficionado al terror y a las criaturas clásicas.

Y es aquí donde entramos en una crítica por mi parte.. la película no está mal, se puede ver, y os gustará a todos los que sois aficionados al cine de monstruos de los años 80 y 90. Especialmente si os molaron las películas ya citadas de la isla de los hombres peces o el monstruo de la laguna negra. La admósfera y los paisajes son impresionantes, y el hombre pez, también me parece una pasada.. ¿donde fracasa entonces?.. en su guion y en la profundidad de la historia. 

A mi modo de ver, la historia es extremadamente simple, yo esperaba mucha mas trama, mucho más argumento, y no fue así. En líneas generales la historia es terriblemente lineal y simple. No me gusto, incluso diría que me decepcionó. Resultándome inevitable compararla con la película de 1979 de Sergio Martino. Dándome cuenta con ello, del magnifico cine que se hacía en aquellos años, y de lo difícil que va a resultar recuperar todos esos guiones en la actualidad. 

En la película de Martino, nos encontramos con un guion surrealista y cargado de profundidad y elementos "mágico fantásticos" que hace de la peli una gozada.. Seguramente por ello es irrealizable a día de hoy. En Oran Ikan por el contrario nos encontramos con una historia que parece que te va a descubrir un misterio terrible que gira en torno a la Isla, la criatura, y la guerra.. y por el contrario, no llega nada. El porque de todo lo que esta pasando es bastante simple, a la vez que insuficiente, y poco trabajado a mi modo de ver.

Quizá ahí resida su verdadero valor. Monster Island no pretende reinventar nada, ni ofrecer una lectura compleja sobre la guerra o la condición humana, aunque roce esos temas. Su objetivo parece más humilde y, al mismo tiempo, más claro: recuperar el placer de contar una historia directa, casi primaria, en la que el ser humano se enfrenta a lo desconocido en su forma más literal. 

A mi sinceramente me ha defraudado, seguramente porque esperaba mucho de esta peli, y porque presuponía un regreso a los guiones fantásticos de terror de los años 80. Y no, no ha sido el caso. Se me quedó muy corta, y me decepcionó bastante.. una oportunidad perdida de recuperar aquellas viejas películas que a todos nos gustaron y asombraron en los años 70 y 80. Las cuales por otro lado, es posible que no fueran entendidas por las gentes del presente, con la mentalidad del presente. 

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