Hoy os traigo una película, que pasa por ser un clásico de aquellos tiempos oscuros y remotos años 80. Una película no muy conocida en líneas generales, pero cuya portada o nombre, a buen seguro más de uno habrá visto sin ninguna duda en distintas publicaciones de cine terrorífico de los años 80. Estoy hablando de la película de 1982, Homungous..
Lo cierto es que yo mismo vi esta película hace muchísimo tiempo, y como era de esperar, la había olvidado. Periódicamente por alguna u otra razón veo su portada en redes sociales, y entonces recuerdo el film, prometiéndome a mi mismo verla de nuevo. Bien, pues ayer fue ese día.. haha
La película Humongous es uno de esos títulos que quedaron atrapados en la ola del cine slasher de principios de los años ochenta, una época marcada por el éxito de propuestas como Viernes 13 y el auge del terror juvenil de bajo presupuesto. Dirigida por el cineasta canadiense Paul Lynch, la cinta se rodó a comienzos de la década y tuvo su estreno alrededor de 1982, aunque su producción se remonta a 1981, lo que explica su estética tan característica de finales de los setenta y primeros ochenta: grano visible, iluminación naturalista y una puesta en escena cruda y directa.
La historia, es sencilla pero eficaz dentro de su género, sigue a un grupo de jóvenes que, tras un accidente marítimo, quedan varados en una isla aparentemente desierta. Pronto descubren que no están solos: un ser deforme y salvaje (resultado de un pasado traumático) acecha el lugar. Este planteamiento, aunque hoy pueda parecer predecible por la saturación de películas y situaciones similares, en aquellos años 80 a estrenar, no lo era tanto. Incluso me atrevería a decir que era una novedad creíble dentro de la sociedad norte americana y sus costumbres. Por eso los slasher daban miedo, porque era posible que ocurriera en algún campamento, granja aislada, o cabaña perdida en el bosque de la America central y rural.
El reparto está compuesto principalmente por actores poco conocidos en el circuito internacional, algo habitual en este tipo de producciones. Entre ellos destacan Janit Baldwin, Janet Julian y David Wallace, quienes aportan interpretaciones funcionales, más centradas en sostener la tensión narrativa que en desarrollar personajes complejos. Esta falta de grandes nombres contribuyó, por un lado, a mantener bajo el presupuesto, pero también a limitar el alcance comercial de la película.
La película se rodó en distintas localizaciones naturales de Canadá, especialmente en zonas costeras y boscosas de Ontario, lo que dota al film de una atmósfera particularmente opresiva y realista. Lejos de los decorados artificiales, el entorno juega un papel fundamental: la isla, la cual se convierte en un personaje más, reforzando la sensación de aislamiento ante el peligro que define la trama.
En cuanto a la recepción crítica, Humongous no logró destacar especialmente. Fue recibida con opiniones mayoritariamente tibias o negativas, siendo catalogada como una obra derivativa dentro del género slasher. Muchos críticos señalaron su similitud con otras películas más exitosas de la época, así como ciertas carencias en el desarrollo narrativo y la construcción del suspense. Sin embargo, con el paso del tiempo ha adquirido cierto estatus de culto entre aficionados al terror clásico, precisamente por su estética cruda y su carácter representativo de una era muy concreta del cine de género. Y es que en el fondo las críticas tienen razón. Vista desde el presente Humungous no es una buena película. carece de un guion atractivo, agil en su desarrollo, y peca demasiado de escenas oscuras en las que prácticamente no se puede ver nada. Lo cierto es que desde el presente, Humongous es un film pasable, interesante solo por el peso tiempo, y la nostalgia de ver cine de terror antiguo de una época que ya no regresará.
Entre las curiosidades que rodean la película, destaca su problemática distribución: en varios países sufrió cortes o pasó desapercibida debido a la saturación del mercado de terror en aquellos años. Además, el diseño del “monstruo” (más sugerido que mostrado en detalle) responde tanto a decisiones estilísticas como a limitaciones presupuestarias, lo que, paradójicamente, contribuye a aumentar la inquietud en algunas escenas. También es interesante notar que el prólogo del film, que presenta el origen del antagonista, es considerablemente más oscuro y perturbador que el resto de la historia, algo que ha sido señalado como uno de sus elementos más memorables.
En definitiva, Humongous no es una obra maestra ni pretendía serlo, pero sí constituye un ejemplo bastante puro del cine de terror de su tiempo: directo, imperfecto y, en cierto modo, fascinante para quienes disfrutan explorando los rincones menos conocidos del género, en un tiempo donde todo este tipo de arte, se estaba creando y abriendo paso las generaciones que llegarían posteriormente.

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